Sacramentos

Penitencia

“Todos lo sabemos, llevamos esta vida “en vasijas de barro” (2 Co 4,7), seguimos estando sometidos a la tentación, al sufrimiento, a la muerte.

El sacramento de la reconciliación es un sacramento de curación. Cuando voy a confesarme es para sanarme, para curar mi alma, sanar el corazón y algo que he hecho y no está bien.

El sacramento de la penitencia y de la reconciliación brota directamente del misterio pascual. En efecto, la misma tarde de la Pascua, el Señor se aparece a sus discípulos, encerrados en el cenáculo, y, tras dirigirles el saludo “Paz a vosotros” sopló sobre ellos y dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados” (Jn 20, 21-23).

El perdón de nuestros pecados no es algo que podamos darnos nosotros mismos. El perdón se pide, se pide a otro, y en la confesión le pedimos perdón a Jesús. El perdón no es fruto de nuestros esfuerzos, sino que es un regalo, es un don del Espíritu Santo, que nos llena de la purificación de misericordia y de gracia que brota incesantemente del corazón abierto de par en par de Cristo crucificado y resucitado.

En segundo lugar, nos recuerda que solo si nos dejamos reconciliar en el Señor Jesús con el Padre y con los hermanos podemos estar verdaderamente en la paz. Y esto lo hemos sentido todos en el corazón cuando vamos a confesarnos con un peso en el alma, un poco de tristeza; y cuando recibimos el perdón de Jesús estamos en paz, con esa paz del alma tan bella que solo Jesús puede dar, solo Él.

Quisiera preguntaros -pero no lo digáis en voz alta, que cada uno responda en su corazón-: ¿cuándo fue la última vez que te confesaste? Que cada uno piense en ello…. ¿Hace dos días, dos semanas, dos años, veinte años, cuarenta años? Que cada uno haga cuentas, pero que se pregunte: ¿Cuándo fue la última vez que me confesé? Y si ha pasado mucho tiempo, no pierdas un día más; ve, que el sacerdote será bueno. Jesús está allí, y Jesús es más bueno que los sacerdotes. Jesús te recibe, te recibe con mucho amor. Sé valiente y ve a la confesión.

Celebrar el sacramento de la reconciliación significa ser envueltos en un abrazo caluroso: es el abrazo de la infinita misericordia del Padre.

Yo os digo: cada vez que nos confesamos, Dios nos abraza, Dios hace fiesta. Sigamos adelante por este camino”

Papa Francisco
Audiencia General, Plaza de San Pedro, 19 de febrero de 2014

CUÁNDO PUEDE CONFESARME O RECONCILIARME?

1. Celebración individual: Antes de misa o solicitándolo en la Sacristía.

2. Celebración comunitaria con confesión y absolución individual. En Adviento antes de Navidad y en Cuaresma alrededor de la Semana Santa. Se anuncia con tiempo en la parroquia y se invita a otros sacerdotes.

Horarios

Media hora antes de misa o pedir confesor en sacristía o despacho.

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